Ejes Estratégicos

El recurso hídrico es un bien público sustancial. En nuestro país la distribución de este recurso no ha permitido el aprovechamiento óptimo. En el pasado sociedades andinas desarrollaron sistemas de siembra y cosecha de agua con eficientes estrategias de manejo del suelo, protección y gestión de la biodiversidad. En la actualidad es importante propiciar la incorporación de mecanismos de adaptación frente al cambio climático, dada la importancia del agua para nuestras sociedades con escasez hídrica.

Las características pluriculturales de la macrorregión sur constituyen una oportunidad valiosa de desarrollo sostenible. Un desafío para la interculturalidad es la búsqueda de relaciones de diálogo más equitativo que garanticen los derechos de las personas. La persistencia de privilegios culturales avalados por el comportamiento sesgado de las autoridades y por normas que no son consistentes con los derechos que demanda la diversidad cultural, plantean la necesidad de realizar cambios en las políticas públicas a todo nivel.

La economía solidaria se presenta como un enfoque alternativo que ubica las actividades productivas y de mercado en la búsqueda del bien común, la equidad, la reciprocidad, la solidaridad, el comercio justo, el consumo ético y el equilibrio con el ambiente y la sostenibilidad de los recursos naturales. Asimismo, es una economía centrada en la valorización del ser humano, por lo que también involucra la construcción de una forma diferente de vida y de relaciones entre las personas.

La actividad extractivista de recursos naturales no renovables merece particular importancia en la macrorregión sur debido a sus implicancias para el desarrollo territorial, según las condiciones políticas, sociales, culturales y económicas que se presenten. Como un aspecto de esta problemática cabe resaltar la generación del canon y regalías, cuya gestión trasparente, eficiente, inclusiva y equitativa, persiste como un gran desafío para el desarrollo territorial.

Se trata de promover un enfoque sistémico como alternativa para crear condiciones hacia la sostenibilidad en la producción, transformación y el consumo saludable de alimentos. Asimismo, difundir una forma de vida alternativa ante un escenario global hegemonizado por grandes corporaciones promotoras del uso de insumos en base a energía fósil y de un consumismo dispendioso, contaminante, ineficiente e insalubre.

Se trata de contribuir al empoderamiento de las mujeres y la superación de las relaciones de inequidad de género que se reproducen en las dinámicas económicas, laborales, familiares y políticas. Estos dos desafíos son clave e imprescindibles en la búsqueda de un desarrollo sostenible territorial, así como para realizar incidencia en las políticas públicas que propicien equidad e inclusión en un escenario social de marcadas características patriarcales.